La habitación de al lado (Pedro Almodóvar)

La habitación de al lado Pedro Almodóvar y las actrices de la película

Para empezar este comentario a ‘La habitación de al lado’, aclaro que nunca he mantenido una posición de menosprecio hacia Almodóvar, de crítica automática y hasta jocosa, por el hecho de no acomodarse a las formas narrativas habituales del cine norteamericano, que mucha gente (a veces muy especialmente los así llamados ‘críticos’ o ‘expertos’) ha interiorizado como ‘lo bueno’, la forma correcta de hacer cine, de contar historias. Para esa gente, Almodóvar ha representado lo alocado y grotesco, los argumentos disparatados, etc…, que cuadran mal con las ‘buenas historias’ de Hollywood, con sus narrativas de manual y la esperada sorpresita final. A mi, por el contrario, esa artesanía cinematográfica me inspira un creciente rechazo y de Almodóvar siempre había apreciado precisamente su despego de esas convenciones, su creatividad fuera del molde y su desparpajo, valor de los principales, creo, en cuanto al arte se refiere.

La habitación de al lado: estética y frialdad

Para mí, el problema con Almodóvar es el contrario. La pérdida de ese desparpajo, de ese sello único. ¿Ha querido quitarse el sambenito de marginal y pasar a la historia como un clásico mayoritario, limpio de rarezas? ¿Piensa que ser una figura mundial requiere entrar en EEUU y para ello hay que ‘americanizarse’, en estilo y ya últimamente en actores? Quizá la edad o no sé si las enfermedades van recubriendo su personalidad de una capa de melancolía tristona. Lo cierto es que a mí, como espectador, la visión de ‘La habitación de al lado’ (película de 2024) me ha dejado frio, en el sentido de indiferente, pero también por la frialdad de los rostros, de los espacios, de los diálogos, de la historia. Y con frialdad, quiero decir también aburrimiento.

Como primer comentario; no sé si hacer películas de mensaje sobre determinado tema polémico, no es ya un cierto paso atrás en la creatividad: ¿es para hacer proselitismo, para concienciar? Para una exposición del tema en cuestión me resulta preferible ‘Mar adentro’ (Alejando Amenábar, 2004), ya que allí hay un entorno social y humano vivo, y diversos conflictos reales, el más claro, la lucha legal por su derecho. Por el contrario en ‘La habitación de al lado», en lugar de esta reivindicación se dan unas precauciones un poco rácanas por disimular las cosas y que la amiga se libre de las sospechas policiales; toda esa parte me parece superflua… ¿se trata de denunciar la ausencia de ese derecho en los EEUU de América? Me parece un objetivo reivindicativo tan loable como poco artístico…

La habitación de al lado se basa en la novela 'Cual es tu tormento' de Sigrid Nunez

Otro problema que se intuye es que al realizar la adaptación desde la novela original (“Cuál es tu tormento” de Sigrid Nunez), gran parte de las motivaciones más profundas de los personajes parecen haberse perdido. No llega a entenderse bien la motivación de la amiga para esa brutal implicación en la enfermedad terminal de la protagonista, cuando llevaban años sin verse, ¿acaso espera luego egoístamente lucrarse con la historia? Quizá, pero no queda el tema claro, ni tematizado.

La habitación de al lado: soledad y moralidad progresista

Y en cuanto a otros personajes, se diría que aparecen sólo como portadores de algún tema social. Turturro, en el papel más soso de su vida, para ser portavoz de la emergencia climática; los actores españoles, inmersos en un inverosímil escenario bélico, supongo que para proclamar diversas cuestiones sexuales. ¿Y la hija? Su aparición es realmente inútil para la historia, a la vez que casi ridícula interpretativamente… Quizá se trataba de cubrir el punto que faltaba en el repertorio ‘woke’ de Almódovar para los norteamericanos (si quería dirigirse a los triunfantes demócratas, le salió el tiro por la culata): la mala paternidad ya tópica de todos los estadounidenses, que nunca ‘estaban allí’ para conectar con sus hijos durante su infancia…

Ahora ya lo tenemos todo: el abandono del hombre irresponsable, la mujer liberada, la persecución de un sexo libre y casual contra las tensiones laborales, la maternidad sin marido, distanciamiento de los hijos, la homosexualidad, la sororidad, el cambio climático, las guerras y sus traumas, la crisis de la familia, la soledad posmoderna… Todo, están todas las preocupaciones y cansinamente la película nos las enumera: se diría que Almodóvar ha perdido la capacidad de divertirse, y también la de divertirnos…

Las chicas almodóvar

La habitación de al lado Las actrices Julianne Moore y Tilda Swinton

Existe, parece ser, un consenso general de que las actrices de la película, Tilda Swinton y Julianne Moore, son extraordinarias. Todo el mundo las adora. En esta cuestión entra mucho el gusto personal: a mí esos rostros y esas gesticulaciones me parecen muy estereotipadas, construidas, muy lejos de toda naturalidad y verosimilitud. Hasta los rostros de horror parecen cuidadosamente elaborados…

Sin embargo, es cierto que muchos espectadores aprecian sobre todo las interpretaciones de una película, perfectamente. Pero en todo caso que no esperen ver a sus ídolos en una gran variedad de situaciones: se sientan y hablan, hacen café, van al sofá y hablan, pasean pausadamente mientras charlan, hablan con la comida delante, se sientan en el jardín y hablan, vuelven a hacer café… Se supone que esas conversaciones nos transmitirán una profundidad afectiva o humana; si bien creo que se quedan en cansinas, consabidas… La evolución de la historia, desde luego, no anuncia excesivas sorpresas.

Todo, eso sí, en escenarios muy hermosos, en habitaciones grandes, siempre limpias y relucientes, con vistas a frondosos árboles y jardines, todo sin que nadie lo cuide, lo friegue, lo desordene, lo habite, como los decorados fríos que son… Antes al menos venía Carmen Maura a quemar algo o a tirar el televisor por la ventana… Ahora la languidez, la melancolía, han ganado la batalla, la sangre parece abandonar la narración, y como la protagonista, ella también se acomoda en la tumbona a esperar la muerte…

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5 comentarios

  1. Hola! Por aquí otra a quien también le pareció tediosa y demasiado aséptica la peli. Esperando a que terminara de arrancar; a que sucediera algo que me conectara con la historia, terminó.
    Me quedé un poco cabreada con la falta de sutileza, esa papilla de consignas manidas metidas a cucharazos, sin dejar espacio a la propia digestión.

    Muy buena reseña (y valiente también).

  2. Nota: el texto puede destripar el final…
    Estoy de acuerdo en casi todo. Tras visionar este filme la sensación que me quedó es la de una absoluta carencia de emoción. Hay escenas enteras (y personajes) que podrían eliminarse sin que la trama (mínima por otro lado) se resintiera lo más mínimo: la visita a los carmelitas en territorio de guerra, la vuelta a casa para buscar las pastillas (que incomprensiblemente olvida el personaje de Tilda Swinton), las conversaciones constantes e interminables, el plano recurrente de la puerta de la habitación abierta o cerrada y los poco imaginativos contraplanos con las reacciones de Julianne Moore… Nada de esto hace avanzar la historia. Es el típico guión perezoso basado en la acumulación de momentos en vez de en una estructura consistente que pudiera hacer pensar al espectador que la trama va a algún sitio, que al final le espera algún giro inesperado o revelador que le justifique un viaje en el que sospecha que no se ha movido ni un milímetro desde el planteamiento inicial. Por ello,tras el Goya a mejor guión adaptado, no puedo evitar volver a pensar que la academia premia temas y no películas.

    La construcción de los personajes es tan plana y distante que hace difícil la empatía pese a lo terrible del trance por el que parecen discurrir. Y digo parece porque en pantalla no se aprecia nada de eso: sólo se habla. La película es tan discursiva que pareciera que algunos personajes sólo existen para verbalizar las frases del autor. El epítome de esto sería el personaje de John Turturro que suelta un speech totalmente ajeno a la historia plagado de lugares comunes que no aporta nada al conjunto salvo dosis extra de aburrimiento. Se puede objetar que tiene una función en la trama que es la de facilitarle el contacto con un abogado al personaje de Julianne Moore pero la subtrama legal/policial es tan endeble y forzada como torpe, por lo que muy bien podrían habérsela ahorrado.

    Por otro lado, coincide en que la aparición de la hija es aparte de innecesaria, risible (¿en qué momento les pudo parecer una buena idea que la actriz protagonista interpretara a su propia hija?)

    La película, como dices, parece a ratos un catálogo de clichés woke pero formulado sin convicción. Para quedar bien ante los próceres de la ideología (religión) imperantes hoy en día. Todo parece falso, tan de cartón-piedra como el skyline de pega que se ve a través de la ventana de la casa de la protagonista. Almodóvar tiene excelentes películas pero, cuando intenta adoctrinar, patina siempre, cayendo en lo obvio y lo condescendiente (“Kika” es el ejemplo seguramente más claro de ello).

    Probablemente, si no existiera “Los amantes pasajeros” y el mediometraje “Extraña forma de vida”, se podría decir que esta es la peor película de Pedro Almodóvar.

    1. Mil gracias por tu texto, Javi; es un análisis genial y es un honor coincidir en el punto de vista. La sosería y la falta de convicción son fuertes. Lo de Turturro y el resto de secundarios… superfluo.

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